En esta guía
El matcha latte de fresa se prepara en tres capas: puré de 80 gramos de fresa en el fondo, leche fría en el medio, y un concentrado de 2 gramos de matcha batido con 30ml de agua a 75°C vertido despacio encima.
- La proporción base es 80g de puré de fresa, 150-200ml de leche fría y un concentrado de 2g de matcha en 30ml de agua caliente.
- Verter cada líquido despacio sobre hielo, o sobre el dorso de una cuchara, es lo que mantiene las tres capas separadas.
- La versión vegana solo cambia la leche por una opción vegetal y la miel por sirope de agave; el resto de la receta es idéntico.
El matcha latte de fresa combina el dulzor natural de la fruta con el perfil vegetal y umami del matcha, presentado en capas visibles que se mezclan al removerlas justo antes de beber. A diferencia de un matcha latte simple, aquí el reto no es solo evitar los grumos del matcha sino lograr que las tres capas —fresa, leche y matcha— se mantengan separadas el tiempo suficiente para servir la bebida con esa apariencia degradada tan característica. El matcha se prepara igual que en cualquier receta base: se tamiza y se bate con agua caliente, nunca se agrega en polvo directo sobre un líquido frío.
Nishio, en la prefectura de Aichi, Japón, lleva siglos especializada en cultivar tencha —la hoja entera de Camellia sinensis destinada a convertirse en matcha— bajo cubiertas que filtran la luz del sol. De esa hoja, vaporizada, secada y molida en piedra de granito, sale el matcha de grado ceremonial que la región exporta al mundo; aun así, para este latte con fresa un matcha culinario funciona igual de bien o incluso mejor, como se explica más abajo.
Ingredientes
- 80 g de fresas frescas (o congeladas y descongeladas)
- 1 cucharada de azúcar o miel, para el puré (opcional)
- 150-200 ml de leche fría (entera o vegetal)
- 2 g de matcha
- 30 ml de agua a 75°C
- Hielo al gusto
| Preparación | Total | Porciones | Dificultad |
|---|---|---|---|
| 8 min | 8 min | 1 | Media |
Paso a paso
- Licúa o machaca las 80 g de fresas con la cucharada de azúcar hasta obtener un puré fino; cuela si prefieres una textura más lisa.
- Vierte el puré de fresa en el fondo de un vaso alto y deja que se asiente antes de continuar.
- Llena el vaso con hielo, con cuidado de no remover el puré del fondo al agregarlo.
- Agrega la leche fría lentamente, vertiéndola sobre el hielo para que forme una segunda capa sin mezclarse con la fresa.
- Tamiza y bate 2 g de matcha con 30 ml de agua a 75°C hasta lograr un concentrado con espuma fina.
- Vierte el concentrado de matcha muy despacio sobre el dorso de una cuchara, apoyada sobre la leche, para que quede como capa final antes de remover y beber.
El resultado son tres capas visibles de rojo, blanco y verde que se integran solo al remover la bebida con una cuchara larga o un popote, justo antes de beber. Si prefieres una bebida ya mezclada en lugar de por capas, simplemente remueve todo desde el principio: el sabor final es el mismo.
Cómo lograr las capas
Las capas se forman por diferencia de densidad: el puré de fresa con azúcar es más denso y se queda en el fondo; la leche flota sobre él; y el concentrado de matcha, más ligero, se queda arriba si lo viertes despacio. Para que la capa superior no se hunda, vierte el matcha sobre el dorso de una cuchara apoyada justo encima de la leche, dejando que resbale suavemente en lugar de caer directo. Un vaso transparente y alto ayuda a apreciar mejor el efecto degradado.
Otro detalle que ayuda es que la leche esté bien fría antes de servir, y que el concentrado de matcha se vierta apenas terminado de batir, sin dejar que se enfríe demasiado ni que pierda su espuma. Si las capas se mezclan antes de lo esperado, no afecta el sabor —el matcha latte de fresa sabe igual de bien mezclado que en capas, solo cambia la presentación.
Versión vegana
Para una versión vegana, sustituye la leche entera por leche de avena o de almendra, y reemplaza la miel del puré de fresa por sirope de agave o azúcar de caña. El resto de la receta —proporciones de fresa, matcha y agua— se mantiene exactamente igual. La leche de avena, en particular, aporta un dulzor natural que combina bien con la acidez de la fresa y suaviza el perfil vegetal del matcha sin necesitar más endulzante.
Tanto un matcha ceremonial como uno culinario funcionan en esta receta, pero un matcha culinario, de sabor algo más intenso, se nota más entre el dulzor de la fresa y la leche. Recomendamos nuestro Matcha Ceremonial 30g si prefieres un perfil más suave y equilibrado; si buscas una bebida helada más sencilla, sin capas ni fruta, puedes revisar primero nuestra receta de matcha latte helado paso a paso.
La fresa (Fragaria × ananassa) aporta antioxidantes y vitamina C, y su acidez natural equilibra el sabor umami y ligeramente astringente del matcha, un contraste de sabores documentado en la botánica de esta fruta híbrida (Wikipedia: Fragaria × ananassa).

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